Hormigueo en los pies: causas y solución

El hormigueo en los pies (también llamado parestesia) es una sensación “rara” muy común: pinchazos, cosquilleo, adormecimiento o incluso quemazón. A veces aparece tras estar mucho rato sentado, pero otras se repite al caminar o por la noche, y conviene valorarlo para entender la causa.
En la Clínica Podológica Manrique de Torres (zona Madrid Río – Marqués de Vadillo) vemos con frecuencia pacientes de Carabanchel, Arganzuela y también de Usera con este síntoma. La clave suele estar en diferenciar si el origen es local (pie/calzado/pisada) o si hay un factor general (nervioso, metabólico o circulatorio).
¿Qué entendemos por hormigueo en los pies (parestesia)?
La parestesia es una alteración de la sensibilidad. Puede sentirse como:
- Cosquilleo o “corriente” en dedos o planta.
- Entumecimiento (como si el pie “se durmiera”).
- Pinchazos finos o sensación de “alfileres”.
- Quemazón o sensibilidad aumentada al roce del calcetín.
Que sea frecuente no significa que sea “normal”: si se repite, dura más de unos minutos o se acompaña de dolor al caminar, merece una revisión para evitar que el problema se cronifique.
Causas del hormigueo en los pies más frecuentes
Hay muchas posibles causas. Estas son algunas de las más habituales (y cómo suelen presentarse):
Causas mecánicas y de presión (calzado, postura y pisada)
- Compresión por postura o calzado: zapatos estrechos, puntera apretada, tacón, cordones excesivos o estar con las piernas cruzadas mucho tiempo. Suele mejorar al cambiar de posición o descalzarte.
- Sobrecarga mecánica / pisada: cuando el apoyo o la marcha generan presión repetida en zonas concretas (antepié, dedos, arco). Puede coexistir con dolor y callosidad. En estos casos suele ayudar un estudio biomecánico para entender el patrón de apoyo.
- Metatarsalgia y sobrecarga del antepié: ardor o adormecimiento en la parte delantera del pie, a veces “como si hubiera una piedra en el zapato”. Si hay dolor asociado, conviene revisar la mecánica y el calzado.
- Problemas de piel y uñas: durezas, callos, grietas o uñas engrosadas pueden aumentar la presión y la irritación local. Una quiropodia bien hecha reduce la carga en puntos de presión.
Causas nerviosas, metabólicas o circulatorias
- Atrapamientos nerviosos: por ejemplo, en el tobillo o en la zona de los dedos. Puede notarse como corrientazos al caminar o al apretar ciertas zonas. No siempre es evidente sin exploración.
- Neuropatía periférica (p. ej., en diabetes u otras situaciones): suele ser más constante, a veces simétrica, y puede acompañarse de pérdida de sensibilidad. En pacientes con riesgo, es importante una valoración específica y prevención (ver tratamiento y cuidado del pie diabético).
- Circulación: sensación de frialdad, cambios de color, calambres o pesadez. No siempre es la causa principal, pero si hay signos vasculares conviene derivar o coordinar con el médico.
- Factores generales: déficit de vitaminas (como B12), alteraciones tiroideas, algunos fármacos o consumo de alcohol. Aquí suele ser necesario un enfoque médico.
Importante: si el hormigueo en los pies aparece solo después de un gesto claro (por ejemplo, estar sentado sobre el pie), suele ser benigno. Si aparece sin causa clara o va a más, lo prudente es revisarlo.
Señales de alarma: cuándo conviene consultar cuanto antes
Te recomendamos pedir valoración (podología y, si corresponde, medicina) si ocurre alguno de estos casos:
- Hormigueo con pérdida de fuerza, torpeza al caminar o caídas.
- Adormecimiento persistente (no se pasa) o empeora progresivamente.
- Dolor intenso nocturno, quemazón marcada o hipersensibilidad al roce.
- Heridas, ampollas o úlceras que no curan bien, sobre todo si hay diabetes.
- Cambio de color (muy pálido, azulado) o pie muy frío de forma mantenida.
- Un solo pie con síntomas muy claros y nuevos sin explicación (golpe, calzado, postura).
Ante estos escenarios, mejor no “aguantar” ni automedicarse: es más seguro revisar la causa y actuar a tiempo.
¿Cómo valoramos el hormigueo en consulta?
En consulta, lo primero es situar el síntoma: ¿dónde hormiguea (dedos, planta, talón)? ¿cuándo aparece (al caminar, al estar sentado, por la noche)? ¿hay calzado implicado?
- Historia clínica: antecedentes (diabetes, problemas de espalda, medicación), hábitos y actividad.
- Exploración del pie: piel, uñas, puntos de presión, sensibilidad, dolor a la palpación y movilidad.
- Revisión del calzado: talla real, puntera, suela, desgaste, plantillas previas.
- Valoración de la marcha: si sospechamos un componente mecánico, podemos proponer un estudio biomecánico de la pisada para objetivar cargas y patrones.
- Plan coordinado: si por la forma del síntoma pensamos en un origen no local (neurológico/metabólico/circulatorio), lo adecuado es coordinar con tu médico para completar pruebas.
Este enfoque evita tratar “a ciegas” y ayuda a elegir la solución más eficaz (y más sencilla) para tu caso.
Tratamiento: qué suele funcionar según la causa
El tratamiento del hormigueo en los pies depende del origen. En consulta solemos combinar medidas locales (pie/calzado) con pautas de prevención:
Medidas locales (calzado, descargas y cuidado del pie)
- Si el problema es el calzado: ajuste de talla y horma, evitar punteras estrechas, alternar calzado y revisar cordones/plantillas.
- Si hay sobrecarga por pisada: tras valorar, pueden indicarse plantillas personalizadas para redistribuir cargas y descargar zonas sensibles.
- Si hay durezas/callos o presión local: tratamiento podológico y cuidado periódico con quiropodia, además de recomendaciones de hidratación y protección.
- Si coexiste dolor de talón o fascia: puede haber un componente mecánico; en ese caso conviene revisar el cuadro (por ejemplo, fascitis plantar) y ajustar la carga y el soporte.
Cuando hay riesgo neuropático o la causa no parece local
- Si hay riesgo neuropático (p. ej., diabetes): el objetivo es proteger el pie, prevenir lesiones y controlar puntos de presión. Puedes ver el enfoque en pie diabético.
- Si el origen parece no local: podemos orientar y derivar para completar estudio médico, mientras cuidamos el pie para evitar rozaduras o heridas.
En muchos casos, pequeñas correcciones (calzado + descarga + cuidado de piel) marcan una diferencia notable. En otros, la clave es detectar pronto un problema general y no dejarlo avanzar.
Consejos prácticos en casa (sin riesgos)
- Evita calzado estrecho y prueba con puntera más amplia, sobre todo si el hormigueo aparece al caminar.
- Haz pausas si estás mucho tiempo de pie o sentado; mueve tobillos y dedos un minuto.
- Revisa la piel: si hay rozaduras, durezas o zonas “insensibles”, no lo dejes pasar.
- Si notas que el síntoma va a más por la noche o aparece quemazón, apunta cuándo ocurre para contarlo en consulta.
- En caso de diabetes, extremar el autocuidado: inspección diaria y consulta ante cualquier herida, aunque sea pequeña.
Evita “soluciones agresivas” en casa (cuchillas, callicidas fuertes, limados intensos) si hay adormecimiento o riesgo de herida: es preferible un abordaje profesional y seguro.
Preguntas frecuentes sobre parestesia u hormigueo
¿El hormigueo en los pies siempre es por nervios?
No siempre. Puede ser por compresión puntual, por presión del calzado, por sobrecarga mecánica del antepié o por una combinación de factores. Por eso es útil localizar la zona y el momento en que aparece.
¿Puede ser solo por llevar el zapato “un poco justo”?
Sí, es una causa muy frecuente. Si la puntera aprieta o el empeine va muy comprimido, es típico notar cosquilleo o adormecimiento en dedos. Si al cambiar de calzado mejora, es una pista importante.
¿Por qué me hormiguean más por la noche?
En algunos casos se nota más en reposo porque prestas más atención a la sensación, o porque hay irritación nerviosa/sobrecarga acumulada del día. Si se repite varias noches o se acompaña de quemazón intensa, conviene valorarlo.
¿Las plantillas pueden ayudar si noto hormigueo al caminar?
Cuando el origen es mecánico (sobrecarga del antepié, mala distribución de presiones, metatarsalgia), unas plantillas personalizadas pueden reducir la presión repetida y mejorar los síntomas. Primero hay que confirmar la causa con exploración y, si hace falta, estudio biomecánico.
¿Cuándo debería pedir cita sí o sí?
Si el hormigueo en los pies es persistente, empeora, se acompaña de pérdida de sensibilidad, heridas, cambios de color/frialdad, o si tienes diabetes, lo prudente es pedir valoración cuanto antes.
Cierre local: valoración en Madrid Río – Marqués de Vadillo
Si notas parestesia u hormigueo de forma repetida, en la Clínica Podológica Manrique de Torres podemos ayudarte a identificar la causa y plantear un plan claro. Estamos en la zona de Madrid Río – Marqués de Vadillo, con pacientes habituales de Carabanchel, Arganzuela y Usera.
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